La Comunidad Indígena Diaguita Patay Co expresó su «profundo rechazo» a la decisión del Servicio de Evaluación Ambiental de la Región de Atacama, de poner término anticipado al proceso de consulta indígena en el marco del Estudio de Impacto Ambiental «Modificación Fase de Cierre Pascua Lama».
«Esta determinación desconoce el contenido real de nuestras observaciones, omite antecedentes que constan en el propio expediente administrativo y reduce de manera injustificada la magnitud de los impactos que denunciamos», plantearon desde la comunidad en una declaración pública.
En ese sentido, detallaron que en una reunión oficial realizada el 18 de marzo de 2024, en el marco del artículo 86 del Reglamento del SEIA, señalaron con claridad la importancia vital de las nacientes de agua y de los ecosistemas de la Alta Cordillera.
«Expusimos nuestra preocupación por las posibles alteraciones a la criosfera y señalamos que los glaciares nutren las aguas de todo el Valle del Huasco, no solo de un sector específico. Indicamos que la afectación no puede considerarse localizada, sino que impacta la cuenca completa y que deben evaluarse los efectos acumulativos y sinérgicos derivados de intervenciones en la alta montaña», indicaron.
Asimismo, la comunidad diaguita también manifestó su preocupación por los riesgos asociados a pendientes inestables y posibles derrumbes, debido a la eventual presencia de drenaje ácido producto del rajo intervenido no autorizado, y por los impactos en las aguas subterráneas que alimentan los distintos ríos del valle.
«Dejamos constancia de nuestra desconfianza respecto de la información presentada por el titular, señalando la falta de actualización de datos hidrológicos, la utilización de antecedentes de proyectos anteriores y la omisión del evento climático del año 2022, además de la ausencia de una contraparte técnica independiente que validara dicha información», puntualizaron.
Del mismo modo, advirtieron que el proyecto «ha generado una profunda división social en el valle, afectando la cohesión comunitaria, las veranadas, los crianceros y el acceso a pasos tradicionales».
Sin embargo, pese a la amplitud de las observaciones presentadas por la comunidad, el Servicio de Evaluación Ambiental redujo la afectación indígena exclusivamente a la restricción de acceso a sitios de significación cultural, limitando la discusión a aspectos operativos que pueden abordarse mediante protocolos administrativos de un trabajo en conjunto con la empresa.
«Esta reducción fragmenta nuestra visión del territorio, separa el territorio ancestral y omite la dimensión ecosistémica que expresamente fue planteada», cuestionó la comunidad.
«No es aceptable reducir la legítima preocupación por la cabecera de nuestra cuenca del Valle del Huasco a un simple protocolo de acceso ceremonial administrado por una empresa cuyo historial ambiental y social ha sido ampliamente cuestionado en Chile, en América Latina y en los distintos territorios del mundo donde opera. La protección de una cuenca estratégica no puede quedar subordinada a mecanismos formales gestionados por quien ha generado los impactos que hoy se intentan minimizar», enfatizaron.
Se debilita la confianza en la institucionalidad
Otro aspecto que preocupa en particular a la Comunidad Indígena Diaguita Patay Co tiene que ver con las múltiples reuniones sostenidas entre la empresa y asesores vinculados a Pascua Lama, con la directora regional del Servicio de Evaluación Ambiental, Verónica Ossandón Pizarro, y su equipo, orientadas a destrabar el proceso y viabilizar las modificaciones al cierre del proyecto.
«Del mismo modo, preocupa que esta dinámica se haya replicado en la reciente aprobación del proyecto de prospección minera ‘El Alto’ en el mismo lugar donde se emplaza Pascua Lama. Estas actuaciones debilitan gravemente la confianza en la imparcialidad institucional que debe regir toda actuación administrativa y comprometen la credibilidad del sistema de evaluación ambiental», subrayaron desde la comunidad.
«Denunciamos también estrategias de la empresa destinadas a dividir a la comunidad, hostigar a dirigentes y cooptar personas para debilitar nuestra posición colectiva. Estas prácticas profundizan el daño al tejido social y son incompatibles con cualquier proceso que pretenda presentarse como respetuoso y de buena fe», reiteraron.
Recordemos que el proyecto minero Pascua Lama fue objeto de la máxima sanción administrativa del Estado: su cierre definitivo.
Es decir, recalcó la comunidad, «no estamos ante un proyecto sin antecedentes, sino ante la modificación del cierre de una iniciativa que generó impactos y conflictos graves».
«Hablar de ‘modificación de cierre’ no puede invisibilizar el daño acumulado ni relativizar los riesgos asociados a la alta cordillera. La protección de los ecosistemas altoandinos, de las nacientes de agua, de la cabecera de cuenca del Valle del Huasco no es una postura ideológica, política, ni una discusión técnica aislada. Es una responsabilidad territorial y cultural si queremos seguir viviendo aquí. El agua que nace en la cordillera sostiene la vida del valle completo. Nuestra relación con el territorio integra la cultura y la naturaleza como una unidad inseparable», concluye la declaración de la Comunidad Indígena Diaguita Patay Co.
Seguiremos informando.
