La Corte de Apelaciones de Iquique ratificó las penas de 16 y 10 años aplicadas a los exmarinos Sergio Pérez y Christopher Garrido por la brutal golpiza, ocurrida en 2023 que acabó con la vida de Milton Domínguez, un migrante colombiano de 61 años, que se encontraba en condición de vulnerabilidad, tras haber perdido una de sus piernas.
En un fallo que pone fin a un proceso judicial que mantuvo en vilo a la Región de Tarapacá y conmovió al país entero, la Corte de Apelaciones de Iquique rechazó el recurso de nulidad presentado por la defensa de los exmarinos Sergio Pérez y Christopher Garrido. De esta manera, se ratificó la sentencia dictada en noviembre pasado por el Tribunal de Juicio Oral en lo Penal (TOP) de Iquique, que los condenó a 16 y 10 años de presidio efectivo, respectivamente, como autores del homicidio calificado de Milton Domínguez, un migrante colombiano de 61 años, que se encontraba en condición de vulnerabilidad, ya que había perdido una de sus piernas y se movilizaba con muletas.
La resolución del tribunal de alzada iquiqueño desestimó los argumentos de la defensa que buscaban anular el juicio oral. Con este dictamen, los exfuncionarios de la Armada deberán cumplir de manera ineludible las penas impuestas por su participación en la brutal golpiza que, en la madrugada del 19 de mayo de 2023, terminó con la vida de Domínguez en la intersección de las calles Bolívar con Ramírez .
El caso, que provocó un profundo impacto social, puso en evidencia la extrema vulnerabilidad de las personas en situación de calle, migrantes y con discapacidad, condiciones que confluían trágicamente en la víctima, quien se desplazaba con la ayuda de dos muletas tras haber sufrido la amputación de una pierna en tiempos inmediatamente post pandemia.

Los detalles de la brutal agresión
De acuerdo con lo acreditado durante el juicio, los hechos ocurrieron alrededor de las 05:00 de la madrugada. Los condenados, junto a otros dos funcionarios de la Armada que se encontraban en comisión de servicio y en condición de franco, sostuvieron una discusión con Milton Domínguez, quien era usuario regular de la Hospedería de Hombres del Hogar de Cristo en Iquique.
Según la acusación presentada por el fiscal de delitos violentos, Francisco Almazán, la violencia escaló rápidamente. Uno de los presentes empujó a la víctima, provocando su caída al suel, sin posibilidad de defenderse. Fue en ese instante cuando la agresión se tornó en una embestida despiadada .
El Tribunal dio por probado que Sergio Pérez (S.P.N.) «actuando sobre seguro» –lo que configura la alevosía del homicidio calificado– comenzó a golpear a Domínguez con sus propias muletas y con patadas en la cabeza y el cuerpo. Mientras este lo agredía, otro de los sujetos también lo golpeaba en la cabeza y Christopher Garrido (C.G.S.) se ensañaba con él, propinándole golpes con un cinturón en la parte superior del cuerpo .
La golpiza, que quedó registrada por cámaras de seguridad de la zona, fue de una violencia inusitada contra un hombre que, por su condición física, no podía defenderse. Producto de las múltiples fracturas y la extrema violencia, Milton Domínguez fue trasladado de urgencia al Hospital Regional Ernesto Torres Galdames, donde falleció horas más tarde a causa de un traumatismo craneoencefálico cerrado, compatible con golpe con objeto contundente .
El fiscal Francisco Almazán manifestó su conformidad con el fallo tras la primera sentencia, valorando que el tribunal consideró tanto la irreprochable conducta anterior de los acusados como «la gravedad de los hechos y las acciones desarrolladas por cada uno».
La investigación, que contó con los testimonios de testigos, el trabajo de la Brigada de Homicidios y el Laboratorio de Criminalística de la PDI, así como el informe pericial del Servicio Médico Legal, fue clave para establecer la dinámica de los hechos y la responsabilidad de cada exuniformado .
Los antecedentes presentados por la Fiscalía incluyeron peritajes gráficos, informes médicos, declaraciones de testigos presenciales e investigadores, además del certificado de defunción y registros clínicos.
«Mi hermano conoció el infierno»: El dolor de la familia y la lucha por la justicia
Para Nancy Domínguez Moreno, hermana mayor de Milton, la ratificación de la condena representa un gesto de reparación después de un largo peregrinaje de dolor.
«Nosotros no buscamos venganza, sino justicia (,,,) Mi hermano ni nadie merecen semejante castigo. Fueron tres minutos de golpiza, de infierno. En esos tres minutos, Milton conoció el infierno», afirmó en declaraciones ofrecidas al Hogar de Cristo.
Nancy, quien es ingeniero y socióloga, viajó desde Cali, Colombia, para enfrentar el proceso y levantar la voz por su hermano, a quien la familia llamaba cariñosamente «El Pajarito». Su testimonio como testigo-víctima fue un momento crucial.
Ella misma confesó haberse preparado mentalmente para no quebrarse, velando por su propia salud, ya que posee dos marcapasos y su médico le advirtió del riesgo de un shock emocional intenso. Sin embargo, la crudeza de las imágenes pudo más. «Lo que menos quería era generar compasión, y me preparé para no llorar… pero me quebré y lloré», confesó.
A pesar del dolor, Nancy tomó la decisión de enfrentar a los acusados sin la protección de una pantalla.
El magistrado me preguntó: ‘¿Quiere que pongamos una pantalla para que no vea al acusado y él tampoco pueda verla?’. Yo dije: ‘No, señor juez, yo quiero verlo. Mirarlo a la cara’. Y lo vi. Ahí estaba, un niño joven que se desgració la vida para siempre. No sólo la de él. Yo me imagino el sufrimiento de su familia y sé que seguramente están sufriendo más que nosotros, porque nuestro familiar murió, de manera brutal, pero descansa en paz. En cambio, el de ellos pasará toda su juventud en la cárcel» .
La historia de «El Pajarito»: Un sueño truncado en Chile
Detrás de la víctima, había una historia de esfuerzo y sueños truncados. Milton Domínguez, oriundo de Cali, Colombia, era técnico en instalación y mantenimiento de paneles solares, un oficio que lo llenaba de orgullo y con el que soñaba con contribuir al desarrollo de energías limpias en Chile, país que eligió para comenzar un nuevo capítulo en abril de 2023 .
Su travesía, sin embargo, se transformó abruptamente en una pesadilla. Tras ingresar a Chile, contrajo un hongo en un pie que derivó en una grave infección. Él mismo relató su calvario al Hogar de Cristo tiempo antes de morir.
“Me contagié con un hongo en un pie. Empecé con una rasquiñita, no le puse mayor atención, pero a los tres días se me comió el dedo, se me puso negro. Sabía que ese dedo lo iba a perder (…) cuando volví a la sala de descanso, y me desperté, me di cuenta que me habían cortado hasta arriba de la rodilla”, señaló.
La amputación de su pierna derecha lo sumió en una profunda depresión y lo llevó a la situación de calle, alejándose de la Hospedería de Hombres del Hogar de Cristo en Iquique, donde había encontrado amparo tras su alta médica . Su hermana Nancy recuerda las conversaciones de esa época: «Por teléfono, después que él me contó que había perdido la pierna me consolaba diciendo: ‘Perdí una patita, pero no las alas, hermanita’. Así me tranquilizaba, pero nunca sabremos cuán deprimido estaba. Eso he intentado investigarlo, pero el caso es que terminó en la calle» .
A pesar de su dura realidad, quienes lo conocieron en la hospedería lo recuerdan como un hombre tranquilo, amable y de una fortaleza interior extraordinaria. Una frase suya quedó grabada en la memoria de quienes lo entrevistaron: «Se me cayó una pierna, no los brazos» ,



