precios actuales, proyección, usos y reservas
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precios actuales, proyección, usos y reservas


El tungsteno, también conocido como wolframio, es un metal crítico por su extrema dureza, alta densidad y punto de fusión, cualidades que lo hacen indispensable en herramientas de corte y mecanizado, componentes electrónicos, aplicaciones aeroespaciales y militares. Aunque Chile no es hoy un actor dominante en la producción global de este metal, sí tiene presencia geológica y registros históricos de depósitos de tungsteno en regiones como Atacama y Coquimbo, con vetas de wolframita y scheelita que han sido objeto de explotación puntual en el pasado y atraen atención reciente por su potencial como recurso a desarrollar. La política minera chilena ha incorporado al tungsteno entre los minerales críticos que el país busca evaluar y, en algunos casos, su recuperación se realiza como subproducto en operaciones existentes, especialmente en faenas con mineralización compleja que permite extraer este metal mientras se procesan otros minerales.

En el plano internacional, el tungsteno ha mostrado un notable aumento de precios en los últimos meses, reflejando tensiones entre una oferta global cada vez más ajustada y una demanda industrial sostenida. A mediados de enero de 2026, el precio de ammonium paratungstate (APT) al 88,5 %, el principal producto de referencia del tungsteno, se ubicaba en torno a 83 000–86 000 dólares por tonelada métrica (USD/MT) según datos del mercado spot, cifras significativamente más altas que las registradas a mediados de 2025 y en constante incremento debido al estrechamiento de oferta, restricciones y control de exportaciones desde proveedores clave como China. En este contexto de precios firmes, derivados del tungsteno como barras de metal puro y carburo de tungsteno también presentan cotizaciones elevadas (por ejemplo, productos con 99,8 % de pureza rondando 128–130 USD/kg en mercados chinos), lo que subraya el valor industrial del metal en sus diversas formas físicas. Esta tendencia alcista ha sido reforzada por información de mercado que indica aumentos porcentuales importantes en precios del polvo de tungsteno y carburo, y una persistente reluctancia de los proveedores a liquidar inventarios ante expectativas de que las cotizaciones sigan subiendo.

De cara a los próximos meses, las proyecciones de precio del tungsteno son predominantemente alcistas o, en el mejor de los casos, estables en niveles elevados. Factores que sustentan esta perspectiva incluyen la continuidad de la escasez de materia prima en el mercado físico, la creciente industrialización de sectores que utilizan tungsteno (como manufactura avanzada, energía, defensa y automotriz), y la concentración de la producción en pocos países con políticas restrictivas. Algunos informes de mercado señalan que las cotizaciones de productos tungsteníferos podrían seguir aumentando si no se relajan las restricciones de exportación o si la demanda downstream se mantiene fuerte incluso con inventarios ajustados. Si bien es posible que ocurran correcciones temporales por motivos estacionales o pausas en la demanda, el sesgo general del mercado para 2026 apunta a precios elevados en comparación con periodos recientes, obligando a industrias consumidoras a asegurar suministro mediante contratos a largo plazo y estrategias de diversificación.

Más allá de los precios, el tungsteno destaca por su amplio espectro de aplicaciones industriales y tecnológicas que sustentan su demanda. Herramientas de corte de carburo cementado, piezas de desgaste en maquinarias, contactos eléctricos de alto rendimiento, componentes de motores, estructuras refractarias en aviación y partes esenciales en aparatos electrónicos de consumo o industriales explican por qué este metal es considerado crítico para economías avanzadas. Adicionalmente, la demanda de polvo de carburo de tungsteno —que forma parte del mercado global de materiales valuado en miles de millones de dólares con perspectivas de crecimiento en los próximos años— indica que el tungsteno seguirá siendo un insumo estratégico, especialmente si se confirman tendencias de crecimiento en manufactura aditiva, electrificación del transporte y MEC (Manufactura de Equipo y Componentes) de alta precisión.

En el caso de Chile, aunque no existe una producción importante a gran escala, los depósitos históricos documentados destacan la presencia de mineralización tungstenífera en áreas como la Sierra de Monroy en Atacama, el distrito de San Antonio (Vallenar) con registros de scheelita, y zonas como Castaneda de Llamuco en la Región de Coquimbo donde se ha recuperado tungsteno en el pasado, incluso como subproducto de actividades mineras centradas en otros metales. Estos recursos históricos, junto con señales de interés de exploración privada y la inclusión de tungsteno en planes de minerales críticos, sugieren que existe potencial geológico por evaluar y desarrollar, siempre que se avance con estudios técnicos modernos, cartografía precisa y análisis de factibilidad económica que permitan transformar estos recursos en reservas explotables de forma comercial. El desarrollo de estas reservas, complementado con la recuperación secundaria de tungsteno de relaves y subproductos, puede brindar a Chile oportunidades para diversificar su matriz minera y capturar parte del valor añadido que este metal crítico presenta en un contexto de mercados globales de alta demanda y precios sostenidos.

En síntesis, el tungsteno se perfila como un metal con precios elevados y probablemente crecientes en el horizonte inmediato de 2026, impulsado por desequilibrios de mercado y demanda robusta, y con oportunidades claras en Chile tanto en el ámbito geológico como en la política minera hacia minerales críticos. Su importancia industrial y estratégica exige que gobiernos, industrias y actores mineros evalúen cuidadosamente cómo asegurar suministro y fomentar la puesta en valor de recursos nacionales en un escenario internacional donde el tungsteno sigue ganando protagonismo.

El Ciudadano