Luis Hermosilla, en 1988, abogaba por la dignidad y justicia en oposición a la dictadura, expresando ideales que ahora resuenan con irónica disonancia considerando el Caso Audios y el panorama actual de los tribunales. Este contraste entre su pasado discurso y la presente situación judicial invita a una reflexión sobre la evolución política y ética en el contexto chileno.



