Entrevista Setareh Sadeqi académica Irán: perspectiva actual
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Entrevista Setareh Sadeqi académica Irán: perspectiva actual


Setareh Sadeqi se mostró además escéptica ante la negociación con EE. UU.: ‘Generalmente significa hacer concesiones y rendirse’.

Artículo original de Marco Fernandes para Brasil de Fato

Desde la primera ronda de negociaciones entre Irán y EE. UU. en Omán, el 6 de febrero, Donald Trump parece haber moderado su retórica belicista y ahora habla de hacer un «buen acuerdo» con Teherán, según él, mejor que el Acuerdo Nuclear (que él mismo abandonó en 2018, en su primer mandato). Aparentemente, la retórica asertiva de Teherán –que promete iniciar una guerra regional para defenderse de los ataques contra su territorio– está haciendo que la Casa Blanca lo piense dos veces antes de lanzarse a otro conflicto militar en Asia Occidental. En un reportaje del 1 de febrero, el Wall Street Journal afirma que Washington necesita más tiempo para proporcionar defensas antiaéreas suficientes a sus aliados en la región –que albergan bases estadounidenses–.

Un artículo publicado en el sitio web del Jinsa (Jewish Institute for the National Security of America, por sus siglas en inglés), un think tank sionista estadounidense –que cuenta con numerosos militares retirados de Israel y EE. UU.– fue más allá. Afirma que EE. UU. gastó nada menos que el 25% de sus existencias del sistema antimisiles THAAD en la Guerra de los Doce Días, en junio, cuando Israel bombardeó criminalmente a Irán –con el apoyo de la Casa Blanca– mientras aún se desarrollaban las negociaciones. Según el Jinsa, EE. UU. necesitaría alrededor de un año y medio para reponer esos sistemas, lo que haría inviable una guerra prolongada con un adversario tan poderoso como Irán. Se trata de un síntoma más de la desindustrialización estadounidense, que minimiza su supuestamente invencible poderío militar. Aun así, la presión del régimen sionista sobre la Casa Blanca para forzar a Irán a entregar sus misiles balísticos, cesar su apoyo al «eje de la resistencia» en la región y suspender su programa nuclear pacífico es enorme.

Analistas serios como Alastair Crooke –exdiplomático y exagente del servicio secreto británico–, experto en la geopolítica de la región y autor del importante libro Resistencia – la esencia de la revolución islámica, afirman que Israel estaría utilizando el caso Epstein como instrumento de chantaje contra Donald Trump.

El miércoles (11), millones de iraníes salieron a las calles del país para celebrar los 47 años de la Revolución Islámica, demostrando un gran apoyo de la población ante la amenaza de una nueva guerra contra el país. Pero la crisis económica –con inflación y devaluación del rial–, causada sobre todo por las sanciones de Occidente y los ataques especulativos contra la moneda iraní, confesados por el Secretario del Tesoro de EE. UU., continúa sin solución a la vista. Según fuentes consultadas por Brasil de Fato, también hay mucha insatisfacción de sectores de las clases media y media alta con el gobierno. Por eso, es urgente para Teherán hacer un acuerdo que garantice el alivio, aunque sea parcial, de las sanciones.

Para profundizar en estos temas de la actual coyuntura iraní, Brasil de Fato conversó con Setareh Sadeqi, profesora asistente en la Facultad de Estudios Mundiales de la Universidad de Teherán, especialista en Estudios Americanos, con investigaciones centradas en la teoría poscolonial, las sanciones y las relaciones entre Irán y EE. UU. Ha aparecido como analista política en varios canales, incluyendo Al-Jazeera, TRT, RT, Press TV, CGTN.

La especialista detalló la «economía de resistencia», creada como respuesta a las sanciones de Estados Unidos, cuestionó la real efectividad de las negociaciones con el país de Donald Trump, señaló características de las protestas actuales en Irán y la mayor participación y mejora de la vida de las mujeres iraníes.

Lea la entrevista completa:

Brasil de Fato: En los últimos días, EE. UU. envió su marina a la región del Golfo Pérsico y Trump amenazó con atacar Irán, intentando forzar negociaciones para que el país suspenda su programa nuclear, entregue sus misiles balísticos y deje de apoyar a la resistencia palestina en la región. ¿Cuáles son las posibilidades de negociación en estos términos? ¿Qué está dispuesto a negociar el gobierno iraní?

Setareh Sadeqi: EE. UU. envió el portaaviones Abraham Lincoln al Golfo Pérsico para amenazar a Irán y forzarlo a negociar. En otras palabras, para decir que Irán tiene solo dos opciones: entrar en guerra con EE. UU. o sentarse a la mesa con EE. UU. para una vez más «negociar». Sin embargo, para EE. UU., por la experiencia de Irán –pero también por la experiencia de muchas otras naciones–, «negociaciones» generalmente significan: hacer concesiones y rendirse.

Las negociaciones también sirvieron anteriormente como un disfraz para la invasión y agresión de EE. UU. e Israel contra Irán, incluidos los asesinatos de sus principales generales y científicos nucleares en junio de 2025. Estábamos en vísperas de la sexta ronda de negociaciones indirectas con EE. UU. cuando Israel lanzó una guerra contra nosotros. Irán ha dejado claro, sin embargo, que 1) no negociará bajo amenazas y 2) el único tema en discusión será el programa nuclear, y nada más. El gobierno iraní demostró poder al trasladar las negociaciones a Omán, en lugar de Turquía, donde inicialmente se había propuesto que ocurrieran. Luego, también al dejar claro que sus capacidades de defensa, incluido el programa de misiles o cualquier otro asunto relacionado, no entrarán en la agenda de negociaciones. Por lo tanto, Irán está dispuesto a reducir sus actividades nucleares a cambio de la eliminación de las sanciones económicas criminales contra el país, y nada más.

El gobierno iraní respondió en los últimos días que cualquier ataque al país será respondido con una guerra regional contra EE. UU. y sus aliados. Si esto ocurre, ¿cuáles son las posibles consecuencias militares y económicas de un conflicto regional? El Wall Street Journal publicó un artículo afirmando que Trump retrocedió de un ataque en este momento debido a la falta de defensa suficiente para sus aliados en la región en caso de un contraataque iraní. ¿Cómo evalúa esta afirmación?

Irán ha dejado claro que cualquier país de la región que albergue una base militar de EE. UU. –lo que básicamente significa todos los países de esta parte del mundo– será atacado en caso de un ataque de EE. UU. e Israel a Irán. Desafortunadamente, la mayoría, si no todos, estos países de la región carecen de un ejército independiente fuerte que pueda proteger los intereses y la soberanía de sus naciones. En realidad, han perdido su soberanía ante EE. UU. y, en varios casos, han permitido que sus intereses nacionales se vean comprometidos en nombre de las ambiciones imperialistas de EE. UU. Vimos, en el caso de Catar, por ejemplo, que un ataque israelí al territorio catarí fue recibido sin absolutamente ninguna resistencia. O los Emiratos Árabes Unidos, que albergan una de las bases militares más grandes de la región y han actuado como un estado vasallo, sin poder de decisión soberana. En caso de una guerra regional, la mayoría de estos países tendrán que contar con EE. UU. para proteger sus fronteras y, según sus propios funcionarios y analistas, EE. UU. apenas puede defender sus propios intereses contra los misiles iraníes. Por lo tanto, si EE. UU. comete el error de atacar a Irán directamente o por medio de su puesto militar en la región –el régimen sionista–, la respuesta que recibirán esta vez será mucho más destructiva tanto para EE. UU. y el régimen sionista, como para todas las bases de ocupación de EE. UU. en la región. Así, EE. UU. puede ser capaz de iniciar una guerra, pero ciertamente no será capaz de terminarla o controlar cómo y dónde se extenderá. Incluso en el caso de la invasión y ocupación de Irak y Afganistán, EE. UU. no logró alcanzar sus objetivos principales, e Irán será una batalla muy diferente.

Recientemente, el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, se jactó públicamente de un ataque financiero a la moneda iraní, que supuestamente causó la fuerte devaluación del rial. Además de este supuesto «ataque financiero», ¿las nuevas sanciones impuestas por EE. UU. y la Unión Europea (UE) a través de la ONU mediante el mecanismo de snapback relacionado con el fin de las negociaciones del Acuerdo Nuclear (desde octubre) han tenido algún efecto, dificultando aún más el comercio exterior para Irán?

Las sanciones de EE. UU. –extraterritoriales y a terceros– han desalentado durante mucho tiempo a muchos países europeos y no europeos a negociar con Irán. EE. UU. básicamente castiga, de diferentes formas, a cualquier nación que compre petróleo de Irán, venda o compre cualquier producto de Irán. Esto ha tenido un gran impacto en la economía de Irán y se ha vuelto extremadamente difícil para el país obtener reservas extranjeras, e Irán ha tenido que recurrir al trueque para vender su petróleo en algunos casos. Las sanciones a terceros son tan escandalosas que han forzado a socios comerciales de larga data de Irán a cortar el comercio, e incluso a negarse a negociar con nosotros. Por ejemplo, Suecia dejó de vender a Irán apósitos vitales para niños con «enfermedad de mariposa» (epidermólisis bullosa), que es una condición extremadamente difícil, citando las sanciones de EE. UU. Todo esto ha impactado la economía de Irán y, como usted mencionó, las autoridades estadounidenses en varias ocasiones se han jactado de ello. El objetivo de estas sanciones siempre ha sido crear una crisis financiera y descontento en el país hasta el punto de que la población quiera rebelarse contra el gobierno o, al menos, expresar fuerte insatisfacción y oposición. Fue lo que hicieron con Siria, es lo que están haciendo con Cuba y muchos otros ejemplos. Cuando se activó el mecanismo de snapback [de las sanciones de la ONU], el impacto de las sanciones unilaterales ya estaba presente. La devaluación del rial y las tasas de inflación sin precedentes han reducido drásticamente el poder adquisitivo de los iraníes, casi eliminando a la clase media.

Usted tiene estudios sobre las consecuencias de las sanciones en la economía iraní desde la victoria de la revolución islámica en 1979. ¿Hay períodos en que estas sanciones fueron más o menos perjudiciales para la economía del país? ¿Cuáles? Sabemos que existen varios estudios —con diferentes metodologías— que intentan calcular los daños sufridos por la economía iraní en las últimas cinco décadas. ¿Cuáles son las principales conclusiones de esas investigaciones? ¿Tiene algún ejemplo concreto de proyecciones para indicadores económicos y sociales importantes, como PIB [Producto Interno Bruto], PIB per cápita, IDH [Índice de Desarrollo Humano], comercio exterior etc., si el país no hubiera estado bajo sanciones tan severas impuestas por Occidente?

Las sanciones le han costado a la economía iraní entre un 20% y un 30% del crecimiento potencial del PIB desde 1979, al reducir las ventas de petróleo, aumentar la inflación y devaluar el rial. Sin ellas, los estudios proyectan un crecimiento anual del 4-5% (frente al 3% real). El PIB per cápita nominal hoy está entre 3.000 y 4.000 dólares, pero algunas estimaciones muestran que debería ser entre un 30% y un 40% mayor, es decir, alrededor de 4.000 a 6.000 dólares. Nuestro IDH actual debería ser de aproximadamente 0,82-0,85, en lugar de 0,78. Las exportaciones no petroleras serían el doble de las actuales, y menos de 2 millones de personas serían consideradas pobres, en lugar de los 7 millones actuales. Nuestro volumen de comercio rondaría los 150.000-200.000 millones de dólares anuales. Algunos estudios sugieren que el PIB de Irán tendría un potencial de 1,2 billones de dólares si no hubiera sanciones contra el país. Los políticos de EE. UU. se jactan de cómo sus sanciones afectaron severamente la economía del país y de cómo «el desorden» que presenciamos en Irán fue creado por ellos.

Sin embargo, lo que mis colegas y yo intentamos mostrar en nuestro estudio sobre sanciones va más allá de las narrativas simples de cómo el terrorismo financiero occidental contra naciones independientes puede ser destructivo. En realidad, lo que analizamos es cómo, a pesar de las sanciones incapacitantes, Irán logró desarrollar la producción nacional y cambiar hacia la autosuficiencia como antídoto a las sanciones unilaterales. Las sanciones contra Irán comenzaron incluso antes de la Revolución Islámica y en respuesta a los movimientos internos iraníes que buscaban nacionalizar el petróleo de Irán, liderados por Mosaddeq. Por lo tanto, mientras Irán, o cualquier otra nación, busque controlar sus recursos naturales y salvaguardar su soberanía, sufrirá ataques. E Irán aprendió que la única manera de sobrevivir –y prosperar– es mirar hacia adentro. No habrá garantía, incluso si se negocia con el poder imperialista demoníaco, de que las sanciones serán suspendidas. Por lo tanto, Irán aprendió, y esta ha sido la perspectiva promovida por el liderazgo, que necesitamos volvernos autosuficientes y producir lo que necesitamos. Aunque la autosuficiencia total sea probablemente imposible para cualquier nación, Irán ha alcanzado niveles muy altos de autosuficiencia en muchos sectores, incluyendo la producción farmacéutica, electrodomésticos, etc. La «economía de resistencia» es lo que salvó a Irán del colapso total que el poder imperialista planeaba.

¿Cómo compararía el régimen de sanciones impuesto por Occidente a Irán con los impuestos a Cuba y Venezuela? ¿Tienen patrones similares o tácticas diferentes?

Las sanciones occidentales contra Irán, Cuba y Venezuela comparten patrones generales de aislamiento económico con el objetivo de presionar a los gobiernos democráticamente elegidos que se oponen a la intervención de EE. UU. y se niegan a rendirse a las ambiciones imperialistas, a través de restricciones a la exportación de petróleo, restricciones financieras y barreras comerciales, causando a menudo brotes de inflación, colapsos monetarios y tensiones humanitarias, como escasez de medicamentos y alimentos. Sin embargo, las tácticas difieren: las sanciones contra Irán son exhaustivas y multilaterales –ONU, EE. UU., UE desde 1979, con un pico entre 2012 y 2018 con prohibiciones de petróleo y exclusión del SWIFT [sistema internacional de transferencias financieras]–, dirigidas a programas nucleares/de defensa junto con amplios sectores, aunque se han aplicado algunas adaptaciones a través del comercio con socios no occidentales (China, Rusia).

El caso de Cuba es un embargo unilateral de EE. UU. desde 1960, que niega el acceso a los mercados/dólares estadounidenses y restringe el turismo y las remesas, promoviendo una estancación crónica, pero también resiliencia a través de alianzas diversificadas y servicios sociales. Y el hecho de que Cuba dependa del petróleo venezolano, y de que México sea forzado por EE. UU. a rechazar la ayuda al país, ha agravado la situación más que nunca.

En el caso de Venezuela (intensificado entre 2014 y 2019 bajo Trump), el régimen de sanciones se centra en sanciones secundarias al petróleo de PDVSA [Petróleos de Venezuela], golpeando más fuertemente su economía hiperdependiente del petróleo, con caídas del 76% en la producción de petróleo y picos de inflación de hasta el 114.000%, en comparación con los impactos relativamente más suaves en Irán. Una vez más, para todas estas naciones independientes que se atrevieron a asumir posiciones soberanas e independientes, el pretexto sobre el cual se impusieron estas sanciones incluyó el apoyo estatal al terrorismo (Cuba e Irán), violación de los derechos humanos, narcotráfico (principalmente Venezuela), etc.

Aunque las narrativas y partes de las tácticas sean diferentes, el objetivo principal es poner de rodillas a estas naciones independientes y castigar a cualquier nación que busque establecer lazos normales con ellas, para que ninguna nación se atreva a resistir al imperialismo. Pero con Occidente más expuesto que nunca, los archivos Epstein y la retórica transparente del presidente idiocrático de EE. UU. –confesando que todo se reduce al petróleo–, las operaciones de cambio de régimen y la justificación de sanciones brutales contra estas naciones se han vuelto más difíciles.

Después de todo, ¿por qué EE. UU. insiste en querer derrocar al gobierno revolucionario islámico después de casi 50 años, a pesar de haber fracasado hasta ahora?

Democracia, ¿verdad? ¡Liberar a las mujeres iraníes! ¡Así como liberaron a los sirios, iraquíes, libios, afganos! Sarcasmo aparte, EE. UU. siempre ha buscado el cambio de régimen a través de la manipulación social y económica, fabricando consentimiento para guerras, ocupaciones, invasiones militares o apoyando el terrorismo y asesinatos, con el fin de reemplazar sistemas políticos soberanos independientes por regímenes títeres, que entregarían los recursos naturales y humanos del país al poder imperialista. Vea Venezuela, por ejemplo: el presidente Maduro estaba dispuesto a permitir que empresas estadounidenses invirtieran en el petróleo venezolano, pero lo que EE. UU. quiere no es comprar los recursos de otras naciones, sino saquearlos gratuitamente, sin pagar por ellos. Kissinger dijo la famosa frase de que ser enemigo de EE. UU. es peligroso, pero ser amigo de EE. UU. es fatal. Esto porque EE. UU. no tiene aliados: o eres enemigo o eres esclavo. EE. UU. no acepta nada menos que un esclavo. Vea cómo Europa se doblega a las exigencias de EE. UU.; Trump trata a los líderes de la UE como niños en edad escolar y ¡ni siquiera les importa! Irán es uno de los últimos países, con miles de años de civilización, que se defiende, no se doblega, ni se rinde, y no puede ser intimidado. En realidad, Irán los asusta, pues no solo puede responder al ataque, sino que también es un modelo para cualquier nación que quiera ser soberana.

Cualquier debate sobre Irán, incluso en los círculos antiimperialistas de América Latina –donde siempre sufrimos la injerencia estadounidense–, saca a relucir críticas sobre una supuesta falta de derechos de las mujeres en el país, y la primera cuestión que se plantea es siempre el «uso obligatorio del hiyab». Estuve en Teherán en noviembre de 2025 y noté en las calles que alrededor del 30-40% de las mujeres no usaban el hiyab, entre las mujeres más jóvenes, estimaría que más de la mitad. Usted es una científica social, especialista en relaciones internacionales y profesora de la Universidad de Teherán, y usa el hiyab. ¿Cómo analiza la cuestión específica del hiyab y el lugar de las mujeres en la sociedad iraní contemporánea?

Desafortunadamente, la guerra de propaganda contra Irán ha afectado a nuestros amigos de la llamada izquierda, y también en América Latina. Como usted mencionó, el gobierno iraní ha dado marcha atrás en la cuestión del hiyab, pues la sociedad ha cambiado y se ha vuelto más receptiva a diferentes prácticas culturales en lo que respecta al código de vestimenta. Pero incluso antes de los cambios recientes, gran parte de la población femenina practicaba voluntariamente el hiyab como parte de su cultura e identidad. No se cubrían porque los hombres les dijeran que lo hicieran o porque estuvieran obligadas, sino porque esa era su creencia. ¿Por qué diferentes prácticas culturales deberían ser asunto de otras naciones? América Latina sufre de tasas muy altas de feminicidio. ¿Eso justifica sanciones brutales y agresiones contra sus naciones? ¿Eso ayuda a los derechos de las mujeres o, en realidad, viola sus derechos y complica aún más la situación? Las mujeres iraníes representan alrededor del 70% de los estudiantes universitarios y han sido muy activas en los movimientos sociales del país. Existen muchas ONG que trabajan con mujeres para empoderarlas, educarlas y proteger sus derechos. Las mujeres iraníes no necesitan que potencias extranjeras les digan lo que es correcto hacer, o cómo defender sus derechos. Ellas saben muy bien cómo catalizar una revolución y fue exactamente lo que hicieron en 1979, junto a los hombres iraníes, para sacar las manos de EE. UU. y Gran Bretaña de su país. La sociedad iraní no es monolítica. Los debates sobre los derechos de las mujeres, incluyendo el hiyab, siempre han ocurrido en universidades, reuniones sociales, en el parlamento. Las mujeres iraníes tienen la capacidad y el poder de presionar por los cambios que desean ver en su sociedad.

En su opinión, ¿cuáles son los principales logros de las mujeres iraníes después de la revolución (educación, salarios, otros derechos, etc.) y cómo los compararía con la situación de las mujeres durante el régimen del sha Reza Pahlavi? ¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las mujeres actualmente?

La participación de las mujeres iraníes en la toma de decisiones del país, así como en el ámbito académico, ha sido tremendamente diferente a la de antes de la revolución. Los derechos de las mujeres en cuestiones relacionadas con la familia, el matrimonio, el divorcio, la igualdad salarial, han mejorado y, aunque siempre hay espacio para mejorar y las mujeres iraníes aún están haciendo campaña y trabajando para mejorar sus derechos, la integración de las mujeres en el sistema de toma de decisiones ha facilitado e incorporado las voces de las mujeres en el parlamento y el gobierno.

Actualmente, Irán tiene muchas más mujeres editoras, autoras, médicas, profesoras universitarias y atletas, incluyendo equipos nacionales, que antes de la revolución de 1979. Una de las principales razones es que la República Islámica permitió que las mujeres fueran parte activa de la sociedad, del sistema educativo y del sistema de toma de decisiones, sin tener que comprometer sus valores islámicos y culturales. Si la gente quiere saber cuál era la posición de la dictadura de Pahlavi respecto a los derechos de las mujeres, puede ver la entrevista del sha depuesto sobre los derechos de las mujeres, en la que él, delante de su propia esposa, dice que no cree que las mujeres puedan ser líderes u ocupar cargos importantes.

Traducción por Javier Pineda.



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